Día 13

1080 1920 Más Vida

Dios no le permitió al rey David edificarle una casa, pero le prometió que su hijo lo haría. Con esa promesa también le aseguró que nunca
faltaría un descendiente de David que se
sentara en el trono de Israel.

Jesucristo como hijo de David, también está edificando una casa para Dios, pero esa casa es la iglesia; no una hecha por manos humanas,
sino una casa espiritual.

Es increíble que el Dios del universo no pueda ser contenido dentro de cuatro paredes, sin
embargo Él habita en el corazón de cada uno de sus hijos. Como dice el apóstol Pablo, ahora
nosotros somos su templo.