Día 29 – El Río de Dios

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Un río es descrito en este pasaje. Un río que fluye del templo, una corriente donde se sumerge el profeta en visiones.

Así es el amor de Jesús, fluyendo desde el trono de Dios hacia un mundo lleno de necesidad; pero no es una inundación, no es un río feroz, no es el torrente que destruye, son las aguas que te invitan a sumergirte en ellas.

Sumérgete en las aguas del amor de Jesús y, como el profeta, ve más adentro.

Lee Ezequiel 47: 1-12