Día 31 – Jesús y la Samaritana

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Jesús le ofrece agua a una mujer. Pero no se trataba del líquido vital sino de la vida misma, que en el corazón de la samaritana produciría la satisfacción que una vida con varios maridos no le había podido dar.

¿Qué clase de sed es la que tú tienes? ¿Qué has estado bebiendo últimamente que no tiene la capacidad de quitarte esa sed que solo Jesús puede saciar?

Esta es una invitación a venir y beber del agua que solo Jesús puede dar.

Lee Juan 4: 1-42