Día 33 – Tengo Sed

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En la cruz, bajo el rayo del sol porque la crucifixión tuvo lugar a medio día, y después de haber padecido interrogatorios y maltratos toda la noche por parte de los siervos del Sumo Sacerdote, el cuerpo exhausto de Jesús se estaba deshidratando; por eso clamó: “Tengo sed”.

El que nunca necesitó nada, ahora era el más necesitado de todos, vulnerable, solo, indefenso ante sus verdugos.

Doblegó su voluntad hasta llegar a la cruz y exclamar “tengo sed”, para poder así saciar nuestra sed para siempre.

Lee Juan 19:28