día 38 – jesús la vid verdadera

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JUAN 15:1-17

Reflexión.

Jesús dijo que su Padre celestial era el labrador. El labrador plantó una vid entre
nosotros; de esta fluye vida, alimento y nutrientes a sus ramas y frutos. Pero todo
depende de estar conectados a ella.

No puede haber vida desconectados de Jesús, no puede haber frutos
desconectados de su rica savia. Separados que él nada podemos hacer.
Quizá pienses que puedes depender de ti mismo, y que no necesitas de nadie para
lograr cosas.

Es cierto, pero para que los logros tengan verdadero significado, para que los frutos
representen vida verdadera, necesitas estar conectado a Jesús.

Lectura.

»Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Él corta de mí toda rama que no
produce fruto y poda las ramas que sí dan fruto, para que den aún más. Ustedes ya
han sido podados y purificados por el mensaje que les di. Permanezcan en mí, y yo
permaneceré en ustedes. Pues una rama no puede producir fruto si la cortan de la
vid, y ustedes tampoco pueden ser fructíferos a menos que permanezcan en mí.
»Ciertamente, yo soy la vid; ustedes son las ramas. Los que permanecen en mí y yo
en ellos producirán mucho fruto porque, separados de mí, no pueden hacer nada. El
que no permanece en mí es desechado como rama inútil y se seca.

Todas esas ramas se juntan en un montón para quemarlas en el fuego. Si ustedes
permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pueden pedir lo que
quieran, ¡y les será concedido! Cuando producen mucho fruto, demuestran que son
mis verdaderos discípulos. Eso le da mucha gloria a mi Padre.

»Yo los he amado a ustedes tanto como el Padre me ha amado a mí. Permanezcan
en mi amor. Cuando obedecen mis mandamientos, permanecen en mi amor, así
como yo obedezco los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Les he
dicho estas cosas para que se llenen de mi gozo; así es, desbordarán de gozo.

Este es mi mandamiento: ámense unos a otros de la misma manera en que yo los he
amado. No hay un amor más grande que el dar la vida por los amigos. Ustedes son
mis amigos si hacen lo que yo les mando. Ya no los llamo esclavos, porque el amo
no confía sus asuntos a los esclavos.

Ustedes ahora son mis amigos, porque les he contado todo lo que el Padre me dijo.
Ustedes no me eligieron a mí, yo los elegí a ustedes. Les encargué que vayan y
produzcan frutos duraderos, así el Padre les dará todo lo que pidan en mi nombre.
Este es mi mandato: ámense unos a otros.