El maná del cielo

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ÉXODO 16:1 – 17

Después, toda la comunidad de Israel partió de Elim y viajó al desierto de Sin, ubica
do entre Elim y el monte Sinaí. Llegaron el día quince del segundo mes, un mes después de salir de la tierra de Egipto. Allí también toda la comunidad de Israel se quejó de Moisés y Aarón.

«¡Si tan solo el Señor nos hubiera matado en Egipto! —protestaban—. Allá nos sentábamos junto a las ollas llenas de carne y comíamos todo el pan que se nos antojaba; pero ahora tú nos has traído a este desierto para matarnos de hambre».

Entonces el Señor le dijo a Moisés: «Mira, haré llover alimento del cielo para ustedes. Cada día la gente podrá salir a recoger todo el alimento necesario para ese día. Con esto los pondré a prueba para ver si siguen o no mis instrucciones. El sexto día juntarán el alimento y cuando preparen la comida habrá el doble de lo normal».
Entonces Moisés y Aarón dijeron a todos los israelitas: «Antes de anochecer, sabrán que fue el Señor quien los sacó de la tierra de Egipto. Por la mañana, verán la gloria del Señor, porque él oyó las quejas de ustedes, que son contra él y no contra nosotros. ¿Qué hemos hecho para que ustedes se quejen de nosotros?».

Luego Moisés añadió: «El Señor les dará de comer carne por la tarde y los saciará con pan por la mañana, porque él oyó todas sus quejas contra él. ¿Qué hemos hecho nosotros? Así es, las quejas de ustedes son contra el Señor, no contra nosotros».

Después Moisés le dijo a Aarón: «Anuncia lo siguiente a toda la comunidad de Israel: “Preséntense ante el Señor, porque él ha oído sus quejas”». Mientras Aarón hablaba a toda la comunidad de Israel, miraron hacia el desierto, y allí pudieron ver la imponente gloria del Señor en la nube.

Luego el Señor le dijo a Moisés: 1«He oído las quejas de los israelitas. Ahora diles: “Por la tarde tendrán carne para comer, y por la mañana tendrán todo el pan que deseen. Así ustedes sabrán que yo soy el Señor su Dios”».

Esa tarde, llegó una cantidad enorme de codornices que cubrieron el campamento, y a la mañana siguiente los alrededores del campamento estaban húmedos de rocío. Cuando el rocío se evaporó, la superficie del desierto quedó cubierta por copos de una sustancia hojaldrada y fina como escarcha. Los israelitas quedaron perplejos al ver eso y se preguntaban unos a otros: «¿Qué es esto?», porque no tenían idea de lo que era.

Entonces Moisés les dijo:«Este es el pan que el Señor les da para comer. Estas son las instrucciones del Señor: cada grupo familiar juntará todo lo que necesite. Recojan dos litros por cada persona en su carpa».

Así que los israelitas hicieron lo que se les dijo. Algunos recogieron mucho; otros, solo un poco.

REFLEXIÓN:

Ese extraño alimento que venía del cielo, aparecía con el rocío de la mañana, un alimento milagroso. Esto significó para los hebreos el sustento y la provisión de Dios donde no había literalmente nada (Peregrinaban en el desirto). Esta provisión de Dios era el alimento que les aseguraba la vida para ese día, además que les enseñaba a depender de Dios para su sosten diario. De la misma manera nosotros debemos depender de Jesús como nuestro alimento para el día a día, él es quien nos sostiene, deposita tu confianza en su capacidad para proveer aún donde no hay nada.


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