Terminarás volando.

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Todo líder sueña con un mejor futuro, es parte de ser un líder. Un líder no está conforme con la situación actual; más bien aprende a agradecer el presente y a disfrutar su realidad, pero nunca se conforma con la situación actual. Un líder cree que siempre se puede mejorar, que hay más excelencia, más soluciones, más productividad, más por conquistar, más por crecer, más por desarrollar y más personas que ayudar. Un seguidor de Cristo es por naturaleza un líder, es alguien que cree que hay un mejor futuro en Dios y trabaja para realizar el propósito en el corazón de Dios.

Hace once años Dios me habló de plantar iglesias en todo México. Honestamente mi reacción fue negativa. Yo sentía que ni siquiera podía liderar bien una iglesia, y ahora Él me estaba pidiendo plantar más iglesias. En ese tiempo sentí que Dios me habló la siguiente verdad: “Si avanzas con pasos firmes hacia la visión que te estoy dando, te voy a dar nuevas fuerzas para la iglesia que ya diriges (tu presente) y fuerzas para lograr lo que te estoy pidiendo (tu futuro).”

En otras palabras; las fuerzas nuevas para mi “hoy” se encuentran en avanzar con fe hacia un “mañana”prometido por Dios. Algunos quieren tener todo resuelto, todas las fuerzas, todos los recursos, todas las soluciones antes de dar pasos hacia lo que Dios les está mostrando. Pero con Dios no funciona así. Mira lo que dice el profeta Isaías:

Isaías 40:30-31 “Hasta los jóvenes se debilitan y se cansan, y los hombres jóvenes caen exhaustos. En cambio, los que confían en el Señor encontrarán nuevas fuerzas; volarán alto, como con alas de águila. Correrán y no se cansarán; caminarán y no desmayarán.” 

Los jóvenes y hombres jóvenes en este pasaje representaban lo más selecto del país, escogidos para liderar, pelear y construir una nación. Ellos se cansan. Sus fuerzas tienen un límite. Pero los que confían en Dios encontrarán nuevas fuerzas mientras vuelan, nuevas fuerzas mientras corren y nuevas fuerzas mientras caminan.

¿Si viste el lenguaje del pasaje? “Volarán alto, correrán y no se cansarán, caminarán y no desmayarán.” Es en el volar, correr y caminar hacia esas promesas que hemos recibido de Dios que vamos a encontrar nuevas fuerzas. En Dios hay más futuro y más fuerzas.

Mis preguntas para ti son: ¿Qué cosa sabes que necesitas mejorar y sientes que no tienes las fuerzas para enfrentarlo? ¿Qué sueños tienes para tu matrimonio, tu carrera, tu salud, tu empresa, tu persona, tu familia?

Si te sientes incapaz, y demasiado débil para lograrlo; estás en la posición correcta para recibir nuevas fuerzas. Lo que tienes que hacer es tomar una decisión sencilla. Creer que Dios te va ayudar mientras das pasos y empezar hoy a crear un plan de acción que te ayude a caminar hacia el futuro.

Anota el sueño que quieres ver en 10 años. Anota una meta por año que tienes que lograr, para ver realizado tu sueño a 10 años. Anota una meta por mes, para lograr la meta por año. Ahora anota una meta por semana, para lograr la meta por mes. Y por último anota una meta por día, para lograr la meta de esa semana, para lograr la meta de ese mes, para lograr la meta de ese año, para alcanzar el sueño de diez años.

Quizá es empezar a caminar una vuelta a tu barrio para comenzar un hábito de ejercicio y salud personal. Quizá es escribir un párrafo del libro que sueñas publicar. Quizá es leer un capítulo de un libro. Quizá es una conversación difícil. Quizá es una cita con tu esposa o jugar un juego con tus hijos. Tal vez es empezar un experimento o crear un sistema para tu área laboral o carrera profesional. Quizá es leer un capítulo de la Biblia. 

Dios es fiel para llevarte a cumplir esas promesas que cargas en tu corazón, pero tu parte es caminar hacia ellas. La parte de Dios es darte fuerzas, darte ideas, darte soluciones, darte conexiones con personas correctas, y crear milagros en el camino. No esperes las fuerzas y soluciones primero. Camina primero, da pasos.

Nuestro Dios es un Dios del “camino” y no solo del “destino”. Un Dios del “proceso” y no solo de la “promesa”. 

Dios no nos teletransporta hacia un futuro ya hecho y perfecto. Nos da las fuerzas para caminar hacia ese futuro prometido.

Así que confía en Dios, cree Sus promesas, empieza a caminar, da pasos pequeños, luego vas a correr, y seguro terminarás volando.

Andrés Spyker.